martes, 30 de noviembre de 2010

Antique

Me encantan las cosas a la antigua.



 La fotos Polaroid con esa esencia tan peculiar, que es fácilmente reconocible.

 Los tocadores llenos de mil cosas, con esos colores pastel tan dulces. 

Los espejos de forja antiguos, que te reflejan como si en ellos hubiese un filtro gris.

 Las máquinas de escribir y sus preciosas teclas.

 Los tocadiscos, con ese sonido tan característico, casi roncos.

 Los sellos de cera en las cartas, que te desvelan si tus secretos habían estado expuestos a ojos de personas non gratas.

 Las peonzas y su sencillez.

 Esas mecedoras, que rechinan bajo tu cuerpo y, a pesar de hacer un ruido molesto, te resultan agradables y reconfortantes. 

Los libros con tapas de piel, tan apreciados que merecían estar cubiertos de ese noble material.

 Los recortables de muñecas y vestidos.

 Esas preciosas llaves que abrían los bureaus.

Las plumas de escribir.

Los camafeos.


...




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